martes, 5 de junio de 2012

Revelaciones demoniacas y otras historias ya superadas I

Las confesiones tienen como fin buscar la redención. No lo entendí sino hasta que releyendo sus viejas notas pude abrir los ojos y entonces, sólo entonces lo supe: había sido yo un tonto, apuntando mi arma contra un enemigo invisible, cuando en mi propia retaguardia se había infiltrado ya un agente malicioso con la intención de aniquilarme.

¡Todo el tiempo estuvo allí! Ella había logrado engañarme sutilmente, o en sus propias palabras, 'omitido' el detalle.

Las conmociones volvieron como antes. Mi psiquis lo supo instantáneamente al activar sus defensas; necesitaba detener el flujo de adrenalina y mantener la presión elevada para evitar los espasmos tan conocidos y ya casi olvidados. Lo logró. Luego de tanto trajín padecido, finalmente poseía la madurez requerida para repeler el tipo de embates que se asomaba una vez más.

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