Mírate... patético espectáculo solitario el que das. No sé a quién pretendes convencer con tu sollozo, nadie puede verte ni escucharte; incluso los cristales están blindados contra el sol y las balas, como protección adicional a algún intento suicida eventual por parte de alguien aún más imbécil que tú, que llegase a despreciar el valor de la vida.
No me veas, de mí no obtendrás compasión. Tú te lo buscaste, ¿es que no te has dado cuenta? ¿en serio eres tan tonto? Tu conducta reiterada ha causado el estado actual. No es a mí a quien debes mostrarle tus lágrimas que hace ya tiempo dejaron de ser vanidosas: son humanas, son de dolor, como le brotan a cualquier ser de tu especie, aunque hayas pretendido revestirlas de ironía.
¿Qué has dicho? ¿Has vuelto a caer en desprecio? No sé por qué aún te sorprende aquello. Un hombre de tu inteligencia debería anticipar estas situaciones y no sumirse en depresión inexplicable (aunque tú y yo sabemos el origen de cada brote). Sí, tu maldita inteligencia que mantiene despiertos los sentidos e invade tu cabeza con miles de pensamientos diarios, diversas y complejas ideas que te alejan de la plenitud mientras más las buscas y ahondas en sus repercusiones presentes y futuras.
A lo hecho, pecho. Puedes presionar y exigir y obtendrás la misma respuesta: tiempo. Solamente el tiempo hará que vuelvan los días felices, aquellos momentos a los que estuviste demasiado acostumbrado por su sencillez, por la comodidad que te brindó cada muestra de afecto abnegado y que no supiste apreciar completamente. Jamás te bastó la entrega absoluta, ni te convenció el amor expresado pública y notoriamente, no. Siempre quisiste más, esperaste su corazón latente sobre una bandeja. Eres tan perdedor, que no puedes ver cuando ya has ganado.
Yo no te voy a ayudar, esta vez te encuentras solo, es hora de que completes esa esquina vacía y alcances el último peldaño de tu madurez. Ve por todo, ve por ella. Sé lo que sientes y cómo lo sientes; es igual a lo que siente ella. Sacúdete, ponte en pie y marcha hacia su encuentro, muchacho.
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