"No en la forma que tú quisieras..." ¡Qué tajante sentencia! ¿Cuál es la forma que yo quisiera? ¿No es la bella locura, la nube cabalgada en el firmamento de la cual has insistido que sea parte?
¿Qué hubo de aquel viernes, mayo 22? ¿No retumbó en tu corazón el Golfo de Sorrento? No existió más napolitano violín que aquella noche y, contemplando el óleo de mujer con sombrero, te aferraste a mi brazo con los ojos ya cristalinos y exclamaste: "Comienzo a creerte..." Me es negada la motivación de causa y únicamente he llegado a ser un rumiante de los recuerdos agradables.
Sucedió algo esta mañana... Desde luego, ya lo creo. El inclemente sol me permitió apreciar la majestuosa desmimetización de tus pupilas con el iris y obsequióme por varios minutos la visión de dos hermosas y obscuras almendras que con intriga vacilaban sobre el significado de mi mirada perpleja. Pero algo más ocurrió entre nosotros, ¿cierto? Aquello que debo callar en señal de indiferencia pretendiendo que es cotidiano pero que martilla, taladra, revuelve, penetra y retuerce mis nervios hasta desquiciar mi objetividad y mermar mis ánimos. ¿Me importa? Ciertamente, me importa demasiado; me importa aún más el hecho de que a ti no te importe. Es innegable la atención que le merezco al asunto, pero debo lograr sobrellevarlo; aprender a vivir con la balanza a tu favor mientras día a día cumplo la autorepresión de desvanecerte.
¡Todo o nada! Expuse con claridad mi consigna y espero aún la respuesta definitiva. Lo único que puedo prometer durante la espera, es seguir pensando en ti y recordarte como la muchachita risueña que brindó su sonrisa, la amiga que enjugó mis lágrimas y la mujer que me regaló sus amores.
¿Dónde has estado todo este tiempo? No olvido aquella pregunta insigne y sé que tú tampoco; rondará tu cabeza y espero, te llene de valor.
El último círculo reservó Dante para mí, eso es asunto sabido... Con lo que me importa el qué dirán; lo espero gustoso... Habrá valido la pena.
valio la pena? lo harías de nuevo? te lanzarías de nuevo?
ResponderEliminar"Non bis in idem" reza un aforismo jurídico. En este caso, la identidad de sujeto es el freno principal; en cuanto al objeto y la causa, lo haría: claro que lo haría...
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